Por eso Herodes, que tampoco tenía sangre en las venas, es igual de culpable que el jodido escritor que quiere quedar bien ante los ocurrentes ojos de los putos lectores de hipocresía fallida que leen para joder.
Escribir para lectores es como follar pensando en el coño...
Cuando ya no lo ves, entonces se vertebra el verdadero placer.
A los niños que mandó matar el rey Herodes podían haberlos matado con un beso...Con un simple beso.

